Revés de la masculinidad

Una aproximación psicoanalítica a la construcción subjetiva de lo masculino

  • La construcción subjetiva de lo masculino, tanto para los hombres como para las mujeres,

    ... lo que encubre, sus discontinuidades y ambigüedades, su complejidad y sus carencias como formulación acerca del ser. Tras la pretendida naturalidad de una supuesta esencia masculina están las brechas entre las realidades subjetivas y los estereotipos culturales, las cuales se traducen en tensión, desencuentro, conflicto, vacío existencial y patología. Abordamos el revés de la masculinidad, entendido como su reverso y también como su fracaso.
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Presentación del revés de la masculinidad

Posted by Antonio Pignatiello Megliola en abril 7, 2011

De Sica, 1948. Ladri di biciclette

Un padecer de la masculinidad está presente en la vida de mujeres y hombres. Depresiones encubiertas, enfermedades cardiovasculares, adicción al trabajo, el alcohol u otras drogas son algunas de sus expresiones en los varones. Realidades sociales, familiares e institucionales, así como las que abordamos en el trabajo clínico nos muestran malestares y consecuencias de un hacerse hombre bajo el dominio de imperativos culturales que legitiman y naturalizan la violencia como elemento que define la masculinidad.

Como agresores la mayoría de las veces, otras también como víctimas, los varones son protagonistas de graves problemas sociales y de salud pública regidos por la violencia. Tenemos así la que ejercen contra mujeres, niños y niñas, la que se presenta en el ámbito laboral o escolar, la violencia delincuencial y carcelaria, y aquella que se ejerce contra hombres que difieren de los estereotipos viriles. No podemos dejar de mencionar la exposición de los hombres a situaciones de riesgo y los suicidios como expresiones autodestructivas del ejercicio de la violencia.

Frente a tales realidades es indispensable una aproximación que ponga en evidencia la manera en que la violencia y el ejercicio del poder se han hecho parte de la construcción de la masculinidad dentro de un modelo cultural hegemónico. Podemos constatar que esta dimensión suele ser soslayada en gran parte de los discursos y acciones que se emprenden; tal soslayo responde a ideologías que impiden asociar lo masculino con algo que no anda bien, un malestar o una queja.

Sin embargo, no es suficiente concebir las relaciones entre masculinidad y violencia sólo como la realización de un modelo cultural, es preciso considerar las estructuras y procesos subjetivos implicados. Proponemos problematizar lo masculino que usualmente es tomado como lo que está a la vista, tiene un color definido, es lineal, unívoco y simple en su esencia; no hay un universal masculino del que los varones serían los representantes. Problematizar la construcción subjetiva de lo masculino, tanto para los hombres como para las mujeres, desde lo que encubre, sus discontinuidades y ambigüedades, su complejidad y sus carencias como formulación acerca del ser.

Desde esta perspectiva, ponemos en entredicho la pretendida naturalidad de una supuesta esencia masculina para hacer ostensibles las brechas entre las realidades subjetivas y los estereotipos culturales, las cuales se traducen en tensión, desencuentro, conflicto, vacío existencial y patología. Abordamos el revés de la masculinidad, entendido como su reverso y también como su fracaso.

Escuchar la realidad del sujeto nos da la oportunidad de acceder al malestar acallado para abrir vías de cambio subjetivo y social que desliguen la masculinidad del ejercicio de la violencia y el poder, creando nuevos modos de vida y formas de relación.

7 comentarios to “Presentación del revés de la masculinidad”

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  2. Ana Emilia Mejías Infante said

    Gracias por hacer la invitación al Blog Antonio! Realmente me interesa compartir sobre este tema. En principio sólo quería comentar que es curioso el dato estadístico, hablando de la violencia, la masculinidad y la clínica, sobre que existe una mayoría de pacientes suicidas del género masculino, y, la confesión que algunos de estos pacientes que he atendido en la terapia que hablan de sobre la muerte con una particular negación, casi imperativa hacia ellos mismos: “yo no le tengo miedo a la muerte, a mi no me asusta morir!. Desde la cultura y el estereotipo de la masculinidad a muchos hombres se les enseña a negar sus miedos! El miedo, el pánico está negado sentirlo para el hombre! En épocas de guerra, sobre todo en siglos anteriores, muchos se enlistaban para defender con “valor” y sin miedo, preceptos e ideales políticos, económicos y nacionales de su época! Todavía muchos abuelos invitan a sus nietos a “ser valientes” y a negar sus temores y miedos… algunos dicen en tono manipulativo; “tú no tendrás miedo de hacer esto, verdad?!”… ahora yo me pregunto cómo se entrelaza la Ley del padre con el ideal masculino? … de cuántas formas el guión de “lo que un hombre o un niño “varón” debe ser”, ya está escrito en los diálogos y las sobremesas con nuestros hijos y familiares?…

    • Gracias Ana por tu comentario. Tocas varios temas que iremos trabajando en las próximas publicaciones. Me parece pertinente que traigas a colación el tema de la guerra, que en en fondo es una de las formas legitimadas y naturalizadas del ejercicio de la violencia. Pienso que no es un asunto de siglos anteriores, la guerra es un tema y una amenaza vigente, cruzando el mediterráneo tienen ustedes una, por ejemplo. Pero sobre todo está presente el ideal del guerrero, del hombre de armas como lo llama Luz Marina Rivas, la guerra, el uso de las armas cuenta para muchos como un modo privilegioado de realización de la masculinidad, si en ello se juega la vida se realza aún más el valor asignado, valor fálico, narcisista, de cumplimiento de mandato superyoico. Está en juego el padre, pero no su función de ley sino el padre como figura todopoderosa, sin límite que el infantil inconsciente (o el pensamiento infantil que pervive en el inconsciente) instituye en el fantasma. (Este punto lo estaremos trabajando este miércoles en Caracas, más adelante lo presentaremos en el blog). La masculinidad es un producto del discurso, concuerdo en que los semblantes con los que se construye están presentes en los diálogos cotidianos.

  3. Hola Antonio:
    Felicitaciones por la iniciativa de este blog!!!!
    Aunque me confieso ignorante del tema …. Se de ti sólo por “los viejos panas….” También me gradué de psicólogo año 73… pero mi camino está en otro rumbo. Sin embargo…soy madre de un hijo y me llamo la atención el título; además, el contenido está tan bien escrito que mantuvo mi interés por seguir leyendo y aprendiendo sobre un tópico que nos atañe a todos: hombres y mujeres. Sobre todo la relación entre violencia y masculinidad….
    Exito!!!!
    Flor
    Flor

  4. Hola Toni, que bueno que se te ocurrió publicar un blog con las reflexiones del seminario que das, yo desde que vi el tema me gusto mucho la idea. Siempre se trabaja el tema de genero desde la perspectiva de la desigualdad a las mujeres, el machismo etc, por lo que esta reflexión me parece muy pertinente. Exito

    David Torres S

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