Revés de la masculinidad

Una aproximación psicoanalítica a la construcción subjetiva de lo masculino

  • La construcción subjetiva de lo masculino, tanto para los hombres como para las mujeres,

    ... lo que encubre, sus discontinuidades y ambigüedades, su complejidad y sus carencias como formulación acerca del ser. Tras la pretendida naturalidad de una supuesta esencia masculina están las brechas entre las realidades subjetivas y los estereotipos culturales, las cuales se traducen en tensión, desencuentro, conflicto, vacío existencial y patología. Abordamos el revés de la masculinidad, entendido como su reverso y también como su fracaso.
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Archive for 29 mayo 2011

Padecer en estridente silencio

Posted by Antonio Pignatiello Megliola en mayo 29, 2011

¿Quién en lo profundo se vale de nosotros para romper su silencio?

Rafael Cadenas

Sucede que me canso de ser hombre

Pablo Neruda

 Romper un silencio, rasgar un velo, nombrar el cansancio, preguntar por qué tanto, por qué se soporta.

 ¿Por qué ir a la búsqueda de algo que no ha sido perdido? ¿Por qué proponer una mirada que oscurece lo obvio, pone en entredicho lo evidente? ¿Cómo hacer de la palabra un medio para atravesar la pantalla de la hegemonía, privilegios, dominio, insignias y atributos robados que dan consistencia a la masculinidad?

 Requerimos de imágenes y preguntas que nos abran camino hacia nuevos significados, en un campo donde las relaciones de poder entre géneros se ejercen también como dominio de las significaciones, para hacer de lo masculino el paradigma de lo humano.

 Al hablar de un padecer de la masculinidad procuramos evidenciar detrás de lo idealizado, el sufrimiento, el dolor, incluso la enfermedad que se ligan a lo masculino en las relaciones sociales y en la vivencia subjetiva de los varones. Podemos encontrar ese padecer en ámbitos tales como la pareja, la salud, el trabajo, la adolescencia, el envejecimiento, el cuerpo, la sexualidad, la familia o las emociones. Es algo que también padecen las mujeres porque la masculinidad puede ser para ellas fuente de identificaciones, a la vez que representa muchas veces el otro para quien definen su feminidad.

 Suponer un padecer no quiere decir de entrada que sea evidente, hace falta nombrarlo, hacerlo visible; sobre todo porque se trata todavía más de un padecer silente que de una crisis. Ésta implicaría una abierta manifestación de malestar, la evidencia de un peligro insoportable y el movimiento hacia las oportunidades de cambio. Al contrario, se viven frecuentemente realidades encubiertas en las que se pagan caros los costos de un hacerse hombre ajustado a los más valorados ideales de masculinidad. Por otra parte, vivimos también realidades resonantes, públicas, legitimadas en las que, excepto por algunas voces no escuchadas, no se ha llegado aún a decir que el rey está desnudo, esto es que la construcción de la masculinidad es un proceso determinante de problemas sociales, políticos, culturales, educativos, religiosos, de salud pública y de derechos humanos.

 Tomemos, por ejemplo, las guerras de todo tipo, modo patriarcal y fálico de abordar y abonar los conflictos, terreno de hombres que se ponen a prueba y se realizan virilmente, sea que hablemos de los más poderosos que mueven los recursos para la destrucción o de los simples soldados, milicianos, carne de cañón. Hablamos de las guerras refiriéndonos tanto a las confrontaciones bélicas repartidas en el planeta, como a la vida cotidiana de muchos jóvenes que habitan los barrios de Caracas defendiendo con armas de fuego precarios territorios y prestigios en la vida delincuencial. Hay demasiados hombres dispuestos y movilizados a la guerra, pretendiendo realizarse en ideales que implican no temer a la muerte propia asumida como realización triunfante del yo, a la vez que banalizan la muerte de los otros.

Pocos son los hombres que repudian la guerra y la violencia por sí mismas, y menos son aquellos que formulan su repudio cuestionando la hegemonía masculina que en ellas busca legitimarse y los costos que ésta tiene en términos de dolor, sufrimiento, destrucción de vidas y discapacidades. El creciente número de jóvenes parapléjicos o amputados de miembros inferiores por heridas de armas de fuego que mendigan en las calles de Caracas, es una muestra de tales costos.

 ¿Hay deseos de hacer cambios en la manera como se vive la masculinidad? ¿Quiénes son los sujetos de esos deseos? ¿Cómo es el movimiento hacia esos cambios?

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Bienvenida al revés de la masculinidad

Posted by Antonio Pignatiello Megliola en mayo 22, 2011

De Sica, 1948. Ladri di biciclette

Recibe mi bienvenida a este sitio virtual para el diálogo y la reflexión acerca de la fenomenología de la masculinidad en base a una aproximación psicoanalítica. Inicialmente planteé el revés de la masculinidad como tema de un seminario iniciado el 30 de marzo de 2011. Este seminario se desarrolla actualmente en sesiones semanales donde se discuten lecturas y ejemplos clínicos. La idea de crear un blog surgió inicialmente como respuesta a solicitudes de personas que desean acercarse a los contenidos del seminario pero no pueden asistir a las reuniones. Una vez emprendida la tarea encontré que la propuesta de abordar el revés de la masculinidad tiene un alcance que va más allá de los contenidos del seminario. En este espacio haré reseñas de esos contenidos, como se leerá en los próximos posteos, pero también me gustaría tener un intercambio abierto a cualquier persona que reconozca la relevancia de interrogar la construcción subjetiva de la masculinidad. Este intercambio podrá continuar una vez concluido el seminario con nuevas preguntas, aportes y lecturas. Asumo que muchas personas se han planteado una problematización de lo masculino desde su experiencia, les invito a participar en este sitio virtual con sus inquietudes, reflexiones y comentarios.

 Nuestro diálogo estará abierto a los encuentros que surjan de los aportes recibidos. Con el fin de poner algunas ideas en el tapete, comparto con ustedes una sinopsis de contenidos que presenté al comienzo del seminario.

 1.- La carencia de ser en la masculinidad y la impotencia que dejan los intentos de definirla. Asumir la imposibilidad de un referente nos sirve como premisa para cuestionar certidumbres arraigadas tanto en la cultura como en psicoanálisis. La organización social de la masculinidad y su producción subjetiva son modos de suplir una ausencia de ser.

2.- La masculinidad está hecha de relatos, en ellos podemos identificar pluralidad de mitos y estructuras. La realidad masculina como producción subjetiva, lo masculino en la producción de subjetividades. Las formaciones sintomáticas, posiciones fantaseadas y construcciones pulsionales con las que se hacen los hombres. La fallida aspiración de encontrar la esencia masculina en la ficción del padre y la anomalía del falo; las implicaciones de esa falla en las relaciones con las mujeres, las familias, la sexualidad, el trabajo o la salud.

3.- Masculinidad y poder en la realidad del sujeto. Las estructuras y procesos subjetivos que le dan al poder consistencia de objeto y de referente en la producción de masculinidades. Lo masculino se construye en una relación de pose y posesión respecto al poder, pero tal relación no es unívoca, tiene inconsistencias y deja carencias de las que puede emerger un cambio en la posición subjetiva

4.- La producción de la violencia como modo de vivir la masculinidad y pretender darle significado. En ello entra en juego la inscripción del principio de realidad, la afirmación narcisista, la degradación de lo femenino, la valoración fálica de la violencia, la hipertrofia de las emociones ligadas a la agresión, las pulsiones apuntaladas en el ejercicio de la violencia y el poder.

5.- La patología de la normalidad: obsesión, paranoia y psicopatía como modalidades clínicas de la articulación entre masculinidad, poder y violencia. El fracaso en las imposturas de lo masculino se traduce en conflicto y malestar que padecen el sujeto y los otros. El malestar en la masculinidad como síntoma social.

6.- Una terapéutica psicoanalítica que atienda a los escollos que plantea la construcción subjetiva de la masculinidad. Los principios y las vías de la praxis que ayude al sujeto a desprenderse de una masculinidad constituida como sistema de defensas frente a la pérdida, la fragilidad y la ambigüedad.

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