Revés de la masculinidad

Una aproximación psicoanalítica a la construcción subjetiva de lo masculino

  • La construcción subjetiva de lo masculino, tanto para los hombres como para las mujeres,

    ... lo que encubre, sus discontinuidades y ambigüedades, su complejidad y sus carencias como formulación acerca del ser. Tras la pretendida naturalidad de una supuesta esencia masculina están las brechas entre las realidades subjetivas y los estereotipos culturales, las cuales se traducen en tensión, desencuentro, conflicto, vacío existencial y patología. Abordamos el revés de la masculinidad, entendido como su reverso y también como su fracaso.
  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a otros 340 seguidores

Costoso privilegio, falsas ganancias

Posted by Antonio Pignatiello Megliola en agosto 17, 2011

J. W. Waterhouse. Eco y Narciso

Pasar del último grado de primaria al primer año de educación media es para los varones un referente simbólico que marca el dejar de ser niños para empezar a plantearse cómo ser hombres, al tránsito que así se inicia se le llama también adolescencia. La LOPNA1 refrenda ese momento marcando los doce años como el momento a partir del cual el individuo es considerado adolescente. Las niñas también pasan de primaria a bachillerato, pero ese no es un referente tan importante para ellas como la menarquia, por medio de la cual se hacen “señoritas” por efecto del valor que le otorga la cultura a dicho evento. En otras oportunidades y contextos hemos abordado el significado de ese pasaje para las muchachas, acá queremos poner de relieve algo que está pasando con los muchachos.

Desde hace más de quince años, en la educación media venezolana se observa que el abandono de la escolaridad y el bajo rendimiento académico se presentan con mayor frecuencia en los adolescentes masculinos. Es decir, muchos pasan al siguiente nivel, pero una vez que llegan no continúan. El primer año de educación media es para ellos un momento de bajo rendimiento, ausentismo y deserción de la escolaridad. Podemos considerar diversos factores, comenzando por la mala calidad de la oferta que el sistema educativo le hace a los adolescentes, pero la diferencia entre géneros debe llamar la atención.

Se pudiera decir que los muchachos salen a trabajar, pero la realidad es que tener un empleo estable no es lo más frecuente entre los adolescentes que abandonan la escolaridad. Salen de la escuela a la calle, escenario que desde muy pequeños les han hecho ver como el lugar que corresponde a los hombres. Ya no son niños y no ven el estudio como la vía para hacerse hombres, en estos casos la búsqueda de identidad choca con la escolaridad.

Muchos adolescentes y jóvenes se plantean así una vida en la calle que los expone a riesgos, los coloca en desventaja y los convierte en excluidos. En una supuesta carrera libre por hacerse hombres, quedan sometidos a ideales y pruebas de masculinidad que llevan al consumo de alcohol y otras drogas, accidentes viales, exposición a infecciones de transmisión sexual, diversas formas de violencia o la pertenencia a grupos de delincuentes.

La actividad escolar implica estar más tiempo en casa u otro espacio propicio, requiere el uso de capacidades cognitivas o lingüísticas, pone al individuo en la situación de reconocer que otras personas saben más y pueden tener autoridad sobre él. Muchos adolescentes han crecido apegados a una masculinidad que los hace entrar en conflicto con los lugares de vida y los roles dentro del sistema escolar, han aprendido a verlos como cosas de niñas de las que deben apartarse para cultivar una virilidad de calle, de acción física, de gobernarse solos creyendo que lo saben todo. Esta impostura encubre carencias, opciones cercenadas y limitaciones autoimpuestas; quienes viven en ella no ven la exclusión del sistema escolar como una pérdida sino como una ganancia en términos de libertad y prestigio viril.

Tal impostura es parte de un hacerse hombre mirándose en una imagen de privilegio, superioridad y poder dentro de relaciones de desigualdad con las mujeres. Esa imagen le viene al sujeto desde los otros a los que se vincula a lo largo de toda la vida, está en el conjunto de referentes simbólicos que marcan su existencia desde antes el nacimiento.  Desde muy temprano el sujeto queda cautivado y atrapado en esa imagen, queda detenido en ella, contemplándola y sosteniéndola ante los demás.

En la formación del yo, la identificación a una imagen va acompañada del proceso por el cual se hace de ella un objeto con investidura afectiva y libidinal. Al identificarse a una imagen idealizada, el sujeto la hace también objeto de un vínculo amoroso narcisista. Se constituye así un yo ideal que cumple una función de aportar al sujeto certidumbres en las cuales puede reconocerse, percibirse como una unidad con continuidad en el ciclo de vida, así como también aporta la vivencia de estar integrado y controlar los estímulos provenientes del mundo externo y del interior del cuerpo.

El yo se forma en el contexto de relaciones que involucran una identidad de género, la identificación con imágenes tomadas de otros involucra ideales de masculinidad y feminidad. Además de las figuras imaginarias idealizadas de las que hablamos en Rigidez de la grave postura, la formación de un yo masculino tiende a incluir los atributos y roles asignados simbólicamente a los varones. Se carga así al yo con rasgos tales como fuerza, poder, potencia sexual, control, insensibilidad, temeridad y rudeza. Lo que usualmente se asume como natural en el carácter de los hombres, en realidad se adquiere durante la niñez y la adolescencia por un proceso de identificación.

Lina Wertmüller (1976). Pasqualino settebellezze

Otro aspecto específico de la masculinidad se refiere a la investidura narcisista del yo. Cuando un individuo vive dentro de relaciones en las que ser varón otorga privilegios, poder y superioridad, es mayor la idealización que recae sobre su yo. Hay un excedente de narcisismo derivado de la identificación a los ideales y el ejercicio de los roles masculinos hegemónicos, es un dividendo que el sujeto extrae de las prácticas patriarcales. Esta plusvalía psíquica se convierte en objeto imaginario al que se aferra el sujeto pagando un costo en términos de esfuerzo psíquico para sostenerlo y angustia ante la amenaza de perderlo. A una mayor idealización narcisista corresponden más mecanismos defensivos para protegerla, así como un mayor desconocimiento de las realidades del individuo que no se corresponden con ella.

El yo ideal funciona como anclaje de los procesos represivos que operan en el sujeto. Por medio de la represión se rechaza de la conciencia, se remueve, se desaloja todo aquello que pueda entrar en contradicción con el ideal. Allí donde los atributos fálicos otorgados fortalecen la idealización narcisista, la represión opera sobre aspectos de la subjetividad que no encajan en ciertos ideales masculinos, tales como la interdependencia, la intersubjetividad, la vivencia emocional, la fragilidad, la sensibilidad, por mencionar sólo algunos. También son rechazadas del yo todas aquellas identificaciones que se pueden establecer con figuras significativas como la madre, la hermana, la maestra, la tía, la amiga o la pareja; todas son parte del sujeto pero quedan expulsadas del yo ideal. Lo excluido por la represión no desaparece, sigue ahí y el sujeto puede vivirlo como una oscura feminidad amenazante frente a la que levanta sus defensas. Se establece así una escisión en el sujeto.

La superficie de este modo de subjetivar lo masculino es la adherencia al territorio imaginario de la autosuficiencia, el desapego, la supuesta invulnerabilidad y la pose de mando. Esta cara de la masculinidad empuja a muchos adolescentes a la exclusión del sistema escolar, pero también se vincula a otras situaciones como, por ejemplo, la de todos los hombres que se excluyen de la atención en salud porque evitan reconocer un malestar y pedir ayuda a otra persona.

Sin embargo, toda esta superficie es sólo una pequeña parte de la subjetividad, debajo de ella se vive un gran esfuerzo por sostener la escisión, un gran malestar por el cercenamiento impuesto, una gran tensión que afecta la salud física y psicológica. En el fondo, gran parte de los hombres siente una profunda necesidad de romper con todo eso, cada uno sabe que una parte de sí está reprimida, no se ha podido expresar en su existencia, está a la espera de emerger, es una voz que quiere ser escuchada.

 

Nota

1.- Ley Orgánica de Protección a la Niñez y la Adolescencia

4 comentarios to “Costoso privilegio, falsas ganancias”

  1. Mariajosé Rosales said

    excelente como siempre. Tu postura critica del la estructura establecida de la sexualidad en la sociedad es muy clara y la explicas de manera muy entendible, sigue adelante deleitándonos con estos interesantes artículos. Gracias

    • Hola Mariajosé.
      Gracias por tu comentario. Pienso que las palabras sencillas son las más adecuadas para hablar de realidades complejas y analizarlas, son las que más nos ayudan a deconstruirlas, a no confundir lo complejo con lo complicado.

  2. maria alejandra oliveros said

    Es una postura interesante para abordar en la escuela y el liceo la deserción escolar que ciertamente la vemos muchísimo más en niños que en niñas y que generalmente se encubre en razones económicas,en carencias económicas, pero poco se analiza sobre la influencia del género, de los papeles esperados en los niños sobre su retiro de la escuela y su permanencia en la calle.
    Sería bueno llevar talleres a los liceos para hablar de eso con los adolescentes, custionar lo que se ha asumido culturalmente. Me ha gustado mucho tu blog, así como el taller en San Cristóbal. Saludos y éxitos!

    • Fue interesante lo que trabajamos en el taller, pienso que se dio un diálogo profundo y productivo con los aportes de todas las participantes. Espero que haya sido de utilidad para ti.
      Coincido contigo, estos son temas para llevarlos al trabajo con niños, niñas y adolescentes, así como con sus representantes y con los docentes. Estamos trabajando en esa línea, espero que tengamos otras oportunidades para compartir.
      Gracias por tus comentarios, seguiremos en contacto por este espacio. Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: